Sevilla, ¿ y ahora qué ?

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Podemos vislumbrar la luz al final del túnel, pero queda aún muy lejos el bullicio de la ciudad plagada de turistas que hasta el 11 de marzo teníamos en Sevilla. La soledad hoy de muchas de las calles céntricas de la ciudad, hace tres meses plagas de turistas, son una clara muestra de la nueva situación que toca afrontar en una ciudad que se había acostumbrado al éxito del turismo, como principal apuesta económica local. Ha quedado claro que el todo o nada a este sector es pan para hoy y hambre para mañana. Un fracaso.

Hay que comenzar a pensar ya en cómo va a ser la nueva Sevilla. En eso está el Ayuntamiento de Sevilla con el Plan 8 cuya efectividad tendrá que ser valorada en su momento. Entre tanto, las instituciones y organismos económicos de la ciudad deben pensar en lo que les viene a las empresas de modo real. Más allá de los eventos, foros, videollamadas, y otras acciones telemáticas válidas para una fase de la crisis pero de caducidad en el tiempo ante la fuerte crisis que nos va a tocar vivir. Las pymes y autónomos piden medidas efectivas que tengan repercusión en sus cuentas de resultados.

Cómo nos va a afectar esta complicada situación que nos ha sobrevenido con el Covid.19, y en cuánto tiempo tardaremos en sobreponernos, en reactivarnos al nivel que permita a Sevilla vivir con normalidad. Es evidente que en esta crisis sanitaria, el turismo no nos salvará como en otras ocasiones y tenemos por delante un largo camino todavía para volver a la vida antes del virus. Tienen sentido, por tanto, algunas de las ideas lanzadas en la mesa de trabajo del Plan 8 sobre la marca Sevilla Ciudad enfocada a trazar una nueva Sevilla más humana, más sostenible, más innovadora y más comprometida con los valores de quien la habita.

¿Vamos a vivir una nueva realidad? Es posible que cambien muchos de los esquemas de funcionamiento económico de la ciudad. Otros muchos continuarán siendo igual. Pero la ciudad, como muchos de nosotros, de modo global va a vivir un profundo momento de cambio que puede ser el camino hacia una nueva urbe en la que deben tener cabida ámbitos hasta ahora menos desarrollados, en convivencia con los que han funcionado,  al tiempo que la economía debe potenciar la industria y el emprendimiento, para diversificar ambitos de desarrollo futuro. Un futuro que está en nuestras manos, y en los de la administración local, a la que se juzgará por lo que hizo y dejó de hacer ante una encrucijada histórica. Ahora o nunca.

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